sábado, 12 de noviembre de 2011

batalla de Balaclava

La batalla de Balaclava (25 de octubre de 1854), librada en la región de Balaclava, enfrentó a rusos contra los aliados turcos, franceses e ingleses durante la Guerra de Crimea: (1854-1856). En la cultura rusa es más conocida por la batalla de Kadikoi, localidad realmente más cercana al escenario de la batalla. La acción tiene lugar en el curso del asedio de la plaza de Sebastopol por los aliados y en el intento de un ejército ruso de bloquear el puerto de Balaclava que usaban los aliados para sus bastimentos.
En el transcurso de la batalla se produjeron destacables hechos de armas para la historia militar como la Carga de la Brigada Pesada o la celebérrima «Delgada Línea Roja» (The Thin Red Line) en el que el 93º Regimiento de Highlanders detuvo una carga de la caballería rusa con tan solo una formación de dos en fondo, por completo audaz para un enfrentamiento ante caballería. No obstante, esta batalla es famosa por la polémica que ha generado entre los historiadores su última acción: la famosa carga de la caballería ligera británica: la llamada Carga de la Brigada ligera.
Desde el primer momento la prensa inglesa se hizo eco de la valentía que supuso la carga, al tiempo que corrían ríos de tinta acerca de quién debería asumir la responsabilidad de haber causado tantas bajas británicas sin resultados aparentes. Casi todos los registros históricos indican que la decisión de realizar esta acción militar se tomó de manera apresurada y sin el debido análisis de la situación. La conocida como "cabalgada al infierno" se produjo cuando se ordenó a toda la Brigada Ligera (al mando del general de brigada lord Cardigan) de la División de Caballería (al mando del general de división lord Lucan) que cargara de frente sobre una posición de artillería rusa situada al final de un valle de aproximadamente 1,5 km de profundidad, protegida en las faldas de las colinas que conformaban el valle por más baterías de artillería y unidades de infantería.
Durante la cabalgada la Brigada quedó tan expuesta al fuego cruzado de granadas y mosquetería que las bajas producidas fueron terribles en hombres y caballos. No obstante, la Brigada mantuvo la serenidad cumpliendo a rajatabla con la orden encomendada y siguiendo fielmente el reglamento de caballería, que marcaba cuidadosamente el paso a mantener a las monturas en función de la distancia al objetivo (paso, trote y galope), no sonando el toque de "a la carga" hasta los últimos metros frente a las bocas de los cañones, para maximizar la potencia de los animales que así no llegaban agotados y para lograr mantener la línea de la Brigada en el orden necesario. Los rusos confiaban en detener a la Brigada con una eficaz y atronador fuego de artillería, realizando incluso la última descarga de metralla sin limpiar los cañones previamente para ahorrar unos segundos al encontrarse ya la caballería a tan solo unos metros y haber pasado visiblemente los lanceros sus armas a la posición "en ristre" (no limpiar los cañones de la pólvora sobrante tras una descarga suponía un serio riesgo de accidente que ponía en peligro la vida de los servidores de las piezas).
No obstante, los supervivientes de la Brigada superaron la línea de cañones rusa y se encontraron con una sorpresa,la carga de la caballería rusa y de los temidos cosacos rusos que estaban formados detrás de los cañones y los superaban 5 a 1. Finalmente, los rusos lograron desbaratar las líneas británicas tras constatar el exiguo número de británicos que salían de la humareda de los cañones. Los restos de la Brigada Ligera comenzaron entonces un infernal camino de vuelta salpicado de sangre por el fuego incesante de las posiciones rusas en las colinas.
Como consecuencia de esta acción, tan valerosa como inapropiada, la Brigada Ligera, compuesta por cinco regimientos de Dragones Ligeros, Lanceros y Húsares, fue casi totalmente destruida.
Se ha discutido desde el punto de vista de la historia militar si el error fue de quien dio la orden o de la ejecución; al parecer el momento y la forma estuvieron mal elegidos, con lo que la culpa sería de los oficiales que dieron la orden, cuyo oficial superior sería lord Raglan. Se ordenó cargar sin apoyo de infantería desde una zona poco apropiada.
Finalmente, el ejército ruso se retiró de las posiciones cercanas a Balaclava, contabilizándose la batalla como una victoria en los anales militares rusos. No obstante, desde el punto de vista estratégico, los aliados mantuvieron las posiciones de asedio alrededor de Sebastopol por lo que puede considerarse estratégicamente rentable el resultado de la batalla.
El poeta Tennyson compuso un famoso poema en loor de la acción: "...por el valle de la muerte, cabalgaron los 600..." que causó un gran impacto en la sociedad victoriana de la época, componiéndose músicas para su recitado. En los colegios ingleses se hizo obligatoria su memorización por los escolares y hasta épocas bien recientes todo inglés conocía desde pequeño la famosa acción de la carga de la Brigada Ligera.

guerra civil libanesa

La guerra civil libanesa fue un conflicto ocurrido en el Líbano, entre facciones cristianas, musulmanas y no religiosas del país, con intervenciones de Siria e Israel, que se desarrolló entre 1975 y 1990.
Ya en la época de la guerra de los Seis Días vívían en Líbano unos 400.000 refugiados palestinos. El país ya tenía una historia de conflictos entre los diversos grupos de musulmanes, cristianos y drusos. Entre 1968 y 1975 la OLP comenzó a formar milicias armadas entre los refugiados para lanzar ataques contra Israel, llegando a controlar gran parte del sur del país, lo que condujo a enfrentamientos con las fuerzas del ejército libanés. Ante esta amenaza a su tradicional poder, los cristianos libaneses empezaron a armarse, fenómeno al que siguió la militarización de los diversos grupos políticos o religiosos. Hacia 1971 la situación estaba descontrolada, dándose luchas locales. Frente a los enfrentamientos de las distintas facciones, el gobierno libanés, muy debilitado, no pudo mantener el orden, lo que desembocó en feroces enfrentamientos en Beirut entre cristianos del oriente de la ciudad y palestinos de los diversos campos que había en ella, y que se expandieron pronto al resto del país (abril de 1975).
Ante los enfrentamientos entre grupos nacionalistas, derechistas y cristianos contra palestinos e izquierdistas, el gobierno nacional pidió la intervención de una fuerza de la Liga Árabe formada principalmente por soldados sirios, que terminó por apoyar al gobierno controlado por los cristianos. La ciudad capital, al igual que el resto del país, quedó dividida entre los distintos bandos que combatían constantemente entre sí.
Ante los ataques de los milicianos palestinos del sur del Líbano a su territorio, Israel decidió lanzar una ofensiva destruyendo sus bases de operaciones y forzándoles a retroceder al norte y ocupar el territorio junto a las milicias cristianas, dejando como límite el río Litani.
En 1982, ante los ataques de los milicianos palestinos provenientes del el centro del Líbano, las tropas israelíes lanzan una nueva campaña hacía el norte, derrotando tanto a los palestinos como a sus aliados izquierdistas y sirios. La OLP es evacuada de Beirut al tomar el ejército israelí la ciudad. Ante la intervención israelí y la alianza de éstos con los cristianos, las tropas sirias pasan a apoyar a los grupos islámicos.
Tras la ocupación israelí, los palestinos y aliados inician una campaña de guerrillas y ataques suicidas con los que fuerzan a los israelíes a retroceder de nuevo al sur del Litani, dejando solos a sus aliados cristianos. Frente a la situación del país, tropas de la ONU se establecen en el Líbano, principalmente en el sur y tratan de reorganizar el gobierno y las fuerzas armadas libanesas, además de una fuerza de coalición formada por EEUU, Francia, Italia y Reino Unido que intenta restablecer la paz en la capital pero termina fracasando.
En el último período de la guerra civil, diversos intentos de paz y reconciliación fracasan, en parte impedidos por las milicias palestinas, por lo que se forma una alianza entre las fuerzas cristianas, izquierdistas, sirias y de musulmanes libaneses para enfrentarles. Se inicia lentamente la desmovilización de los combatientes y su inclusión en la política formal.
En 1990 las últimas zonas de conflicto, especialmente en Beirut, son pacificadas y un año más tarde se concede una amnistía general a los ex-combatientes, aunque la ocupación siria de parte del norte y este del país durará hasta 2005 y la israelí de la zona meridional hasta el 2000. Esta larga guerra costó la vida de entre 130.000 y 250.000 personas, otro millón resulto herido, 100.000 con diversos grados de discapacidad permanente y otro millón huyo del país al exterior.

Guerra Irán-Irak

La Guerra Irán-Irak fue una guerra entre Irán e Irak acontecida entre los años 1980 y 1988 y finalizada sin un claro vencedor. Sus orígenes se encuentran en la larga animosidad árabe-persa y en las rivalidades regionales; en concreto, Irak quería invertir la delimitación de fronteras entre los dos estados, establecida en los Acuerdos de Argel (1975), para conseguir la anexión de la región de Shatt al-Arab.
Ya en 1971, Irak había roto relaciones diplomáticas con Irán, debido a conflictos territoriales. Además, Irak estaba preocupado por la propaganda religiosa dirigida desde la nueva República Islámica de Irán con el ayatolá Ruhollah Jomeini al frente, contra el régimen baazista laico de Bagdad, y especialmente temía perder la lealtad de sus súbditos chiíes.
Sin embargo, la principal razón de la guerra fue la creencia del presidente de Irak, Saddam Hussein, de que la potencia militar de Irán se había debilitado en gran medida por la Revolución iraní de 1979, que derrocó al Sha Mohammad Reza Pahlevi, y que el apoyo que conseguiría por parte de Occidente le permitiría obtener una fácil victoria, reconquistando Shatt al-Arab y la provincia iraní de Juzestán para Irak.
La guerra comenzó con la invasión de Irán el 16 de septiembre de 1980 cuando fuerzas iraquíes (190.000 hombres, 2.200 tanques y 450 aviones) atacaron la provincia de Juzestán, rica en petróleo, donde vivían 3 millones de árabes, Hussein esperaba su apoyo (lo que no sucedió). Pero, aunque las fuerzas iraquíes obtuvieron éxitos al principio, Sadam detuvo a sus tropas, lo que dio tiempo a Irán a reorganizar sus fuerzas y lanzarse al contraataque. En ese momento el gobierno iraní llamó a los jóvenes de su país a acudir al frente como voluntarios. Alrededor de 100.000 soldados y 200.000 milicianos se presentaron en poco tiempo. De este modo la guerra relámpago que esperaban los irakies se convirtió en una guerra de desgaste en un frente de 300 km.
Hacia 1982, las tropas iraquíes habían sido expulsadas de la mayor parte de Irán, que rechazó la posibilidad de comenzar un proceso de paz y continuó una guerra que pensaban que podrían ganar.
A lo largo del conflicto Irak usó armas de origen soviético como fusiles de asalto AK-47 y AKM de calibre 7,62 x 39 mm, ametralladoras RPK del mismo calibre y PKM de 7,62 x 54 R, rifles semiautomáticos de francotirador SVD del mismo calibre, lanza granadas antitanque RPG-7, lanzacohetes Katiusha, cañones D-30 de 122 mm y tanques T-54 y T-55; también aviones de propulsión Mirage franceses y varias armas químicas como el gas mostaza y el gas sarín. Irán usó fusiles de asalto Heckler & Koch G3 alemán de 7, 62 x 51 mm (usado desde los tiempos en que Irán estaba gobernado por la monarquía y que también fue utilizado en la Revolución iraní) y Tipo 56 chino (versión oriental del AK-47) de 7,62 x 39 mm, comprados a China, al igual que las carabinas semiautomáticas SKS hechas en ese país, así como máscaras antigases y trajes especiales contra ataques químicos, aunque no todos los combatientes iraníes los tenían. Cuando el ayatolá Jomeini se enteró que muchas armas compradas a Occidente (como el fusil de asalto Galil y el subfusil Uzi israelíes), que usaban el ejército, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y la milicia Basij, provenían de Israel, no dudó en aprobarlas alegando que: No estamos obligados por la religión islámica a preguntar el origen de las armas, vayan y cómprenlas. En 1986 estalló el escándalo Irangate o Irán-Contra, cuando se descubrió que el gobierno del Presidente de Estados Unidos Ronald Reagan vendía armas a Irán, saltándose el bloqueo que su propia administración había decretado contra este país, y con el dinero de esta venta financiaba a las Contras de Nicaragua que combatían al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional. El coronel Oliver North fue hecho responsable y no se investigó a nadie por encima de él.
Entre 1982 y 1987 las fuerzas iraníes organizaron la ofensiva a lo largo de la frontera, fundamentalmente en el sur, donde el principal objetivo era la conquista de Al Ba'ra a la vez que cortar la carretera que une Bagdad con Basora. Los ataques iraníes sobre las posiciones atrincheradas iraquíes recordaron las tácticas de desgaste de la I Guerra Mundial. Irán comenzó a usar numerosa infantería pobremente armada. En este tipo de guerra tenía ventaja sobre su enemigo, pues Irán tenía entonces 54 millones de habitantes e Irak sólo 18 millones. Los iraquíes compensaron su inferioridad numérica con el uso de armas químicas.
Se han relatado algunos casos en los que los infantes eran enviados al frente sin arma alguna, usando la táctica de desbordamiento. En otros casos se mandó a jóvenes iraníes en masa y sin armas sobre los campos minados, para que detonaran los explosivos y dejaran los caminos limpios para el paso de los tanques; a los chicos se les daba llaves de plástico hechas en Taiwán, pues se les consideraba como las llaves del Paraíso. Entre 1983 y 1988, años de constantes ofensivas iraníes contra Basora, murieron 60 mil personas. Los años más decisivos fueron 1985 y 1986.
Con la ayuda de grandes donaciones y préstamos de los estados árabes de la región del Golfo Pérsico (sobre todo Arabia Saudí), y el suministro de armamento (entre otros, de la Unión Soviética, Estados Unidos y Francia), Irak resistió en tierra, mientras su fuerza aérea atacaba ciudades iraníes e instalaciones petrolíferas en el Golfo Pérsico.
Irán tomó represalias contra los estados que apoyaban a Irak, mientras Saddam Hussein buscaba implicar a otros países en el conflicto. En 1987, Estados Unidos y otras potencias asumieron la responsabilidad de proteger el tránsito de buques petroleros en el Golfo Pérsico.
Irak recibió apoyo técnico y armas de Estados Unidos. Sus armas químicas fueron producidas con materiales de doble uso otorgados por Estados Unidos y algunas compañías alemanas. Se calcula que 50.000 soldados iraníes murieron a lo largo del conflicto debido a armas químicas.
En 2002 el diario británico The Independent divulgó una lista de 22 compañías norteamericanas que dieron apoyo a la fabricación de armas químicas por régimen de Saddam.
Hacia 1988 Irán continuaba la guerra, pero las fuerzas iraquíes lanzaron una serie de ofensivas exitosas. En julio de 1988, Irán e Irak se vieron empujados a aceptar la Resolución 598 -adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 20 de julio de 1987- al ver que no podían vencer en el conflicto.
Finalmente se llegó a la paz el 22 de septiembre de 1988, sobre la base del mantenimiento de la situación territorial anterior al enfrentamiento bélico. Se calcula que la guerra se saldó con un millón de muertos (el 60% de ellos iraníes) y casi dos millones de heridos, además de enormes gastos materiales que dejaron la economía de ambos combatientes en una situación muy precaria.
Jomeini afirmó que aceptar la paz había sido para él como «beber un trago de veneno». Entre las causas por las que el conflicto se mantuvo incluso cuando ambos contrincantes estaban exhaustos está el continuo aporte de armas entregadas por países extranjeros.

Batalla de Stalingrado

La llamada Batalla de Stalingrado fue un épico enfrentamiento entre las fuerzas alemanas de Adolf Hitler, que seguía con su imparable Operación Azul, y la defensa de los ejércitos soviéticos de Joseph Stalin; por la ciudad de Stalingrado (hoy Volgogrado) entre junio de 1942 y febrero de 1943, durante la «Gran Guerra Patriótica» (como se conoce en Rusia a la Segunda Guerra Mundial). Con bajas estimadas entre 1.640.000 a 2.000.000 de personas, entre soldados y civiles de ambos bandos, la Batalla de Stalingrado es considerada como la batalla más sangrienta en la historia de la humanidad.


Habiendo fracasado en capturar Moscú, Hitler se enfocó en los pozos petrolíferos del Cáucaso. La Operación Azul tenía como objetivos la captura de puntos fuertes en el Volga primero y, posteriormente, el avance al Cáucaso. En el último momento, Hitler cambió el plan, y ordenó que se dividieran las fuerzas disponibles para iniciar la captura del Volga y del Cáucaso al mismo tiempo.

El retroceso de Semión Timoschenko hacia el Volga en dirección a Stalingrado convirtió a esa ciudad en objetivo. El 6º Ejército de Friedrich Paulus y el 4º Ejército Panzer intentaban cortar la retirada a los rusos antes de que éstos se reagruparan y atacaran Rostov del Don y luego fueran a reforzar las líneas defensivas del Cáucaso.

Las provisiones de combustible eran alarmantemente escasas para los alemanes y Hitler tomó una decisión fatal: dividió sus fuerzas frente a Stalingrado, quitándole las unidades mecanizadas al 6º Ejército de Paulus y desviando el ejército de Hoth hacia el sur. La idea del Führer era atacar en dos etapas. A esto se opuso Fedor von Bock, el cual fue destituido usando como pretexto la demora presentada en Voronezh. A Hitler le obsesionaba la idea de anular los restos de las fuerzas de Timoshenko antes de que reforzaran Rostov, lo cual no se logró a plena cabalidad. Rostov fue atacada y reconquistada por los alemanes.

El 19 de julio de 1942 Stalin ordenó que Stalingrado quedase en estado de sitio total y se comenzaron los preparativos para resistir a los alemanes, que se acercaban. No se permitió a los civiles abandonar la ciudad (para alentar a todo el pueblo soviético con la valentía de los habitantes).

El 23 de julio Hitler, confiado en que la fuga del resto de los ejércitos rusos estaba en su fase final al alcanzar el Don, ordenó al VI Ejército tomar Stalingrado, ordenando al grupo de ejércitos de List proseguir rumbo al Cáucaso. La decisión de Hitler estaba mal tomada, pues había confiado prematuramente en el derrumbe del Ejército Rojo, lo cual estaba muy lejos de ser real. Hitler se había excedido de nuevo en subestimar al enemigo.

El VI ejército, desprovisto de unidades mecanizadas de consistencia, iba flanqueado por ejércitos de varias nacionalidades: rumanos, italianos, húngaros. Estas fuerzas de inferior calidad resultaron ser el talón de Aquiles de las fuerzas del General Paulus.

El 23 de agosto Stalingrado recibió su primer bombardeo usando los Heinkel 111 y Stukas. Se lanzaron 1.000 toneladas de bombas y se perdieron tan sólo tres aeroplanos. Murieron no menos de 5.000 personas ese día. El avance alemán por tierra procedía de Gumrak, y lo hacía de manera brutal y arrolladora.

El 29 de agosto, cuando las primeras líneas alemanas aparecían ya en el horizonte de Stalingrado, llegó a la ciudad Zhukov; quien recientemente había sido nombrado Vicecomandante en Jefe.

Convergían sobre Stalingrado, por el sur, las 29º y 14º Divisiones motorizadas; por el Oeste se acercaba las 24º, la 94ª, 71º, 76ª y 295ª Divisiones de infantería blindada; por el norte y hacia el centro de la ciudad, la 100ª División de cazadores, la 389º y 60ª División de infantería motorizada. La ciudad era defendida en ese momento sólo por unos 40.000 soldados contra 400.000 alemanes. Estas tropas no sabían (y no debían saber, por motivos de seguridad) que el Ejército Rojo preparaba una ofensiva en gran escala contra el VI Ejército alemán.

Los primeros carros de combate alemanes llegaron a los suburbios el 1 de septiembre. Stalin, que instaba a Zhukov a salirles al camino e interceptar dichas fuerzas enemigas, replicaba:

"¿No entienden que si entregan Stalingrado, el sur del país quedará separado del centro, y probablemente no podremos defenderlo? Además de perder nuestra principal vía fluvial, no sólo es una catástrofe para Stalingrado si no para el país, dado que se perderá el petróleo también."

Se lanzó una contraofensiva que logró aliviar en parte la situación respecto del norte de la ciudad, la orden de Zhukov era terminante: «¡No entreguéis Stalingrado!».


La ciudad-osario

Las fuerzas alemanas atenazaron Stalingrado. Hitler que no había deseado la guerra de guerrillas en Moscú ahora bramaba por la conquista de la ciudad, eso implicaba la guerra calle a calle, casa por casa, el tipo de combate para lo cual la Wehrmacht no estaba preparada. La toma del Cáucaso había fallado a manos del mariscal de campo List, y por tanto quedaba tomar la ciudad como una forma simbólica de ocultar la carencia estratégica de los pozos petroleros. Si lograba conquistarla abriría de nuevo la puerta a esa riqueza.

El 12 de septiembre, Zhukov destituyó deshonrosamente al comandante a cargo de las defensas de Stalingrado, Alexander Lopatin por demostrar cobardía ante el enemigo al no poder contenerlo con su 62º División y fue reemplazado por el granítico e inflexible general Vassili Chuikov, un hombre muy eficiente y decidido.

Cuando llegó Chuikov al escenario dantesco, Yeremenko y Jrushev le preguntaron: «—¿Cuál es el objetivo de su misión, camarada? —Defender la ciudad o morir en el intento», contestó firmemente Chuikov. Yeremenko observó a Krushev y tuvo la certeza de que Chuikov había entendido perfectamente lo que se esperaba de él.

El nuevo comandante reforzó las defensas antiaéreas de la ciudad y asimismo fortificó aquellos lugares donde se pudiera contener al enemigo, en especial la colina de Mamaev Kurgan y el barranco de Tsaritsa. Además fomentó el despliegue de francotiradores, entre ellos el famoso Vasili Záitsev, entre otros.

El 14 de septiembre, la 71ª División alemana llegó a Stalingrado presentando un frente de 3 km. El objetivo era atravesar la ciudad y apoderarse lo antes posible de la ribera oriental del Volga. Sin embargo, los alemanes empezaron a ser frenados en su embestida por la acción de Katiushas, francotiradores y las unidades del Coronel General Alexander Rodimtsev. Las bajas alemanas comenzaron a ser elevadas ya que el soldado alemán no estaba entrenado para combatir en las calles, que es la lucha más dura entre todas las formas de combate; caían abatidos por francotiradores o minas antipersonales, pero aun así se logró llegar a la plaza central de la ciudad.

Desde ahí, una división escogida de soldados alemanes capturó la «Casa de los Especialistas», donde se hicieron fuertes y comenzaran a disparar contra las lanchas que iban y venían trayendo soldados.

Las bajas alemanas entre el primer y segundo día de combate sumaron 2.500 efectivos, contra 6.000 soldados soviéticos; para los rusos la pérdida era terrorífica: casi 3.000 soldados morían por día.

Debido a la escasez de municiones y armamento, Chuikov aplicó la práctica del uno por uno donde se enviaban los soldados por parejas: uno con fusil y otro con municiones, la idea era, además de obtener un relevo inmediato en caso de la muerte de alguno, mostrar un gran número de soldados a los nazis. Los alemanes usaron a civiles como escudo antichoque o para recoger a los soldados y oficiales alemanes muertos. Incluso en este escenario dantesco también se practicaba la política antisemita alemana, la Feldgendarmerie había estado capturando judíos y haciendo cautivos a civiles que fueran aptos para el trabajo, se ejecutaron unos 3.000 civiles judíos, entre ellos niños, por parte de los Sonderkommandos y unos 60.000 fueron enviados a Alemania para trabajos forzados.

Las tropas nazis pasaron a la ocupación de una ciudad casi totalmente destruida y con graves problemas de abastecimiento. Sin embargo, lo que para Hitler sería un auténtico paseo militar se convirtió en la mayor y más empecinada carnicería de todo el frente oriental de la Alemania nazi.

Pese a que la iniciativa, la razón de bajas enemigas per capita y los mejores medios técnicos correspondían a las tropas alemanas, el ejército nazi tuvo grandes dificultades en conquistar una ciudad que, al haber sido salvajemente bombardeada, constaba de condiciones ideales para una defensa calle por calle. Los ataques combinados de infantería y blindados resultaban inútiles en el caos de la lucha urbana.

La conquista del monte Mamaev Kurgan al centro de la ciudad se convirtió en una enconada lucha en que las banderas de ambos bandos ondearon alternadamente, los alemanes desplegaron todo un sistema de altavoces incitando a la deserción de los rusos, muchos se pasaron y se convirtieron en hiwis y muchos soldados rusos también fueron fusilados por acción u omisión frente a la deserción.

Las medidas impuestas por Chuikov eran extremas, se envió a miles de soldados sin experiencia para apoderarse de las trincheras alemanas con una carnicería como resultado; sin embargo, sólo a ese tremendo costo se logró frenar y desgastar la superioridad técnica alemana. Pronto la ciudad se cubrió de una atmósfera repulsiva y pútrida, los cadáveres de ambos bandos se descomponían bajo los escombros, la pestilencia y las enfermedades pronto se hicieron sentir.

Las tropas alemanas lograron penetrar en la ciudad o lo que quedaba de ella y conquistarla en un 90%, nunca se hicieron completamente con el total, puesto que los muelles no pudieron ser alcanzados. Y mientras los muelles estuvieran en manos soviéticas, los refuerzos y suministroas necesarios para proseguir la batalla podrían afluir con regularidad.



Batallones y brigadas alemanas que intentaron llegar a los muelles fueron prácticamente aniquiladas al 50% de sus efectivos, estuvieron los alemanes a un paso de llegar a los embarcaderos llenos de civiles. Los cañones de 88 mm, los Stukas y la artillería alemana competían en hundir las barcazas que traían soldados del otro lado del Volga, el mar Caspio empezó a recibir cadáveres.

Para octubre, los alemanes no habían conquistado la totalidad de la ciudad, pero si ya llevaban ocupada el 80% de ella. En ese octubre, los alemanes capturaron las fábricas de tractores Octubre Rojo y de cañones Barricady, las bajas rusas se incrementaron a razón de 4.000 soldados diarios. Los heridos rusos se arrastraban a la orilla del Volga con la efímera esperanza de poder ser auxiliados, miles murieron congelados. Lo que los rusos no podían notar era que los alemanes estaban al borde de su capacidad ofensiva, de hecho no tenían las suficientes fuerzas para conquistar la ciudad, pues la línea de abastecimientos era insuficiente.

Los Sonderkommandos se retiraron de Stalingrado el 15 de septiembre, cuando ya habían matado a casi 4.000 civiles.


La Operación Urano

Para octubre, Hitler y sus comandantes cayeron en la cuenta de que no podrían tomar la ciudad en otoño. El invierno se aproximaba, por tanto se hicieron todos los arreglos para pasar allí el más crudo de los inviernos, en recuerdo del terrible invierno anterior. Para fines de octubre se dejaron sentir las enfermedades en el soldado alemán: paratifoidea, tifus, disentería, empezaron a hacer estragos.

A fines de octubre los alemanes se enteraron por medio de prisioneros de que los rusos preparaban una gigantesca contraofensiva. Ellos mismos habían notado los movimientos en sus flancos. Para protegerse, Paulus había levantado una barrera en su flanco izquierdo para prevenir los ataques procedentes por el norte, sirviéndose de las unidades rumanas, italianas y húngaras.

En efecto, el alto mando soviético preparaba una gran ofensiva dirigida a esos flancos y se estaba acumulando cerca de 1.700.000 hombres, es decir, cerca de 200 divisiones, la mayoría siberianas, además de carros de combate y cañones procedentes de Moscú y los urales.

Llegó el invierno con sus nevadas y la ciudad quedó sumida en un manto blanco con temperaturas que rondaban los -18 °C. Los combates callejeros cesaron casi por completo durante la noche.

De noche, los grupos enfrentados hacían señales de tregua temporales con banderas que asomaban en los orificios de las ruinas. Y se permitía tácitamente retirar algunos caídos en la tierra de nadie, y además se realizó un intercambio no oficial de abastos entre pequeños grupos de ambos bandos, realizado muy a escondidas en treguas concertadas espontáneamente. De ser sorprendidos por la oficialidad, la ejecución era inmediata por confraternizar con el enemigo. De día, la lucha se reanudaba.

El 19 de noviembre de 1942, los 3.500 cañones rusos comenzaron a machacar despiadadamente las líneas enemigas más débiles entre Serafimovih y Klestkaya, entre la nieve y la bruma mortecina del paisaje. Al son de trompetas, los obuses y Katiushas se dejaron caer en el sector rumano. Después de una hora de martilleo, los batallones de fusileros avanzaron sobre las filas de rumanos e italianos. Los rumanos del II y IV Cuerpos pudieron contener bravamente las primeras oleadas de atacantes y luego fueron arrasados por carros de combate T-34 hacia el mediodía. Cuando los fortines fueron demolidos, los rumanos echaron a correr por la planicie blanca, siendo perseguidos por las oleadas siberianas. Los Stukas acudieron al lugar del desastre y ya nada se pudo hacer, salvo ametrallar a los fusileros rusos. El desastre era total, el VIº Ejército de Paulus quedó encerrado en Stalingrado con unos 250.000 hombres y sin suministros mayores.


Der Kessel


El OKW alemán ordenó retirar el grueso del VI Ejército desde Stalingrado por el sudoeste hacia el Don, y así evitar el encierro, aun podía hacerse ya que había brechas importantes que aun no estaban cerradas, pero Hitler clavó literalmente a Paulus y sus hombres con una contraorden directa, y tuvieron que devolverse en una penosa reinversión de sus pasos. Hitler, basándose en una promesa de Goering, prometió abastecimiento desde el aire, lo que exasperó a Von Richtofen pues el tiempo encapotado impedía volar a los aviones. En estas condiciones Paulus radió un mensaje directo a Hitler:

Mi Führer: se nos agotan las municiones y el combustible. Abastecimiento suficiente y oportuno es imposible. En estas circunstancias, solicito plena libertad de acción. Paulus.

Las tenazas soviéticas se cerraron en menos de 96 horas de lucha, para el 24 de noviembre ya era imposible fugarse de Stalingrado.

La División 94º al mando del general Walter von Seydlizt, al ver que Paulus carecía de iniciativa ordenó a su tropa evacuar su sector y forzar el bloqueo, esperaba que las demás divisiones le siguieran en su retirada no autorizada. Apenas dejó su posición, le cayó encima el 62º Ejército Soviético y fueron aniquilados sin contemplaciones, no hubo prisioneros.

Goering prometió abastecer al Kessel con 500 toneladas diarias de pertrechos, pero apenas logró 130 toneladas en tres días de operaciones a horizonte raso y en medio de tempestades de nieve.

Hitler, obsesionado, dijo a Von Richtofen: «Si Paulus sale de Stalingrado, jamás volveremos a tomar la plaza».

Para principios de diciembre, se empezaron a verificar las primeras bajas por inanición. A pesar de todo, los alemanes trataron de conservar la disciplina y la organización funcionó regularmente.

Stalingrado se convirtió en un caldero (Der Kessel) donde sin agua ni alimentos y atacados por las epidemias y en medio del pútrido olor a descomposición, los alemanes se aprestaron a sufrir un indefinido asedio en medio de las mayores penurias. Hitler nombró a Paulus Mariscal de Campo, ya que ningún mariscal alemán se había rendido en la historia militar alemana y esperaba que Paulus no le fallara sin antes entregar su vida.

De este modo, unos 250.000 soldados quedaron atrapados en una bolsa con la orden, por parte de Hitler, de no retroceder ni rendirse. Pese a que Göring, mariscal del aire y jefe supremo de la Luftwaffe, prometió abastecer a las tropas desde el aire, la llegada de recursos a las tropas alemanas fue casi imposible y apenas se realizaron algunos vuelos. Solo un aeródromo quedaba disponible, en Pitomnik, y algunos Junker 52 llegaron con abastecimientos y de vuelta, empezaron a evacuar heridos, los pocos aviones no daban abasto y los afortunados que podían subir escapaban del infierno, los heridos colgaban de las puertas y algunos desesperados se aventuraban en las alas, ninguno llegó a salvo.

Además unos 10.000 civiles rusos quedaron atrapados en la bolsa también, de los cuales nunca se volvió a tener noticia.

La rendición del Mariscal

En diciembre, los soldados alemanes encerrados tuvieron una leve esperanza, Manstein venía en su auxilio. Manstein con su 5º Ejército Aleman intacto, planeó la [[Operación Tormenta de Invierno]] que incluía dos amplias operaciones con un punto de partida diferente. Una vendría de Chir y la otra de Kotelnikovo, a 160 km de Stalingrado.

La ofensiva empezó el 12 de diciembre y el día 16, cuando estaban a apenas unos 50 km, fue detenida misteriosamente por una orden de Hitler, la detención significó que los soviéticos le atacaran con todo y lo hicieron retroceder 200 km. Para empeorar las cosas el aeródromo de Tsasinskaia, el principal de los Ju-52 para reaprovisionamiento cayó en poder ruso. Los repetidos intentos ulteriores de romper la bolsa del exterior (von Manstein) fueron todos igualmente infructuosos.

El 18 de diciembre Paulus inspeccionó su frente y comprobó que la moral combativa y el estado físico general de sus hombres lentamente se desintegraba. Se impuso un riguroso racionamiento para intentar pasar el invierno. Paulus quien era admirador incondicional de Hitler, se dio cuenta que para el Führer el VI Ejército o lo que quedara de él era poco menos que una pieza sacrificable en el juego de la guerra, la vida de los soldados no tenía la menor importancia para él.

El 25 de diciembre, en el Kessel, murieron 1.280 soldados de frío y de hambre. Para el año nuevo, los rusos montaron una serie de cocinas y realizaron fiestas en la orilla sur del Volga con el doble objetivo de celebrar el año y mortificar a los alemanes encerrados.

El 8 de enero los soviéticos realizaron un estrechamiento del perímetro y capturaron el único aeródromo que servía de conexión con el mundo exterior, Pitomnik, los alemanes tuvieron que reconstruir el de Gumrak gravemente dañado por ellos mismos para poder seguir recibiendo noticias. Las penurias se multiplicaron en el 6 Ejército Aleman, las epidemias diezmaban los soldados, la disciplina ya no existía y el hambre era tan atroz que los alemanes sacrificaron caballos, perros y ratas para poder comérselos.

El 28 de enero Paulus trasladó el cuartel general hacia los sótanos del Univermag y allí se hacinaron unos 3.000 heridos de diversa consideración, enfermos de tifus, paratifoidea y disentería, a aquellos casos graves o que requerían cirugía prolongada eran colocados afuera para que murieran de frío. Pronto se hizo un muro de 2 metros de alto que rodeaba el edificio, los ladrillos del muro eran cadáveres.

Un aviso le llegó el 30 de enero de parte de Hitler a Paulus, le sugería que se suicidara ya que le había nombrado Mariscal de Campo y bajo las órdenes de Hitler ningún Mariscal se podría entregar vivo al enemigo. Un tanque ruso se acercó al cuartel general de Paulus, en el venía un intérprete que había sido enviado por Paulus, el mayor Behr. El 31 de enero en horas de la mañana Paulus se rendía con cerca de 30.000 soldados, los restos de un ejèrcito de 250.000 hombres. Los 3.000 heridos del Univermag fueron rematados por los rusos.

Es así como se convierte en el primer mariscal en capitular en la historia alemana, desobedeciendo así a Hitler, atenazado por las tropas soviéticas, la falta de alimentos y el frío polar de la estepa rusa, para el que sus tropas no tenían material suficiente.


Consecuencias de la rendición

Unos 500.000 prisioneros sumados entre alemanes y aliados partieron rumbo a Siberia y una parte de ellos fue utilizada para reconstruir la ciudad, no sin antes sacar los cadáveres alemanes para ser incendiados en una pira en las afueras. Unos 400.000 prisioneros murieron en los meses siguientes, en muchos casos de hambre. Otros 25.000 se quedaron para reconstruir la ciudad, no más de 10.000 sobrevivieron. Los mercenarios rusos y ucranianos que lucharon al lado de los alemanes, unos 50.000 al inicio de la batalla, fueron ejecutados inmediatamente.

Las consecuencias de esta catástrofe nazi fueron inmensas y de gran alcance. Por primera vez, Alemania perdía la iniciativa de la guerra y tenía que colocarse a la defensiva. Alemania ya no podría avanzar más hacia el este. Después de esta batalla la Unión Soviética surgió engrandecida y con la iniciativa de la guerra que la asolaba en las manos de sus líderes.

Además, Alemania perdió todo el VI Ejército e incontables recursos mecánicos que no se pudieron reemplazar con la misma facilidad con que la URSS podía con sus propias bajas (aún más terribles incluso que las alemanas).

Los rusos, aparte de recibir una ciudad derruida al 99%, habían sufrido dos millones de civiles muertos y más de 750.000 bajas en soldados. De estos, 13.000 habían muerto ejecutados por sus propios compatriotas, acusados de cobardía, deserción, colaboracionismo, etc.

Paulus sobrevivió a la guerra y volvió a Alemania en 1952. Zhukov reclamó para sí el éxito de Stalingrado, pero se le concedieron todos los créditos a Vassili Chuikov, que fue ascendido a capitán general, a cargo de un ejército que marcharía luego a Berlín.

batalla del puerto de Trípoli

La batalla del puerto de Trípoli fue un bloqueo naval que tuvo lugar durante la Primera Guerra Berberisca entre la Marines de Estados Unidos y las fuerzas de Trípoli. El bloqueo duró desde octubre de 1803 hasta septiembre de 1804.
El comodoro Edward Preble había asumido el mando del Escuadrón Mediterráneo de los Estados Unidos en 1803. En octubre de ese año, Preble había iniciado un bloqueo del puerto de Trípoli. La primera acción importante del bloqueo llegó el 31 de octubre, cuando el USS Philadelphia encalló en un arrecife de coral inexplorado y la armada tripolitana capturó el buque junto con su tripulación y el capitán William Bainbridge. El Philadelphia se utilizó en contra de los estadounidenses y fue anclado en el puerto como un arma de fuego de batería.
En la noche del 16 de febrero de 1804, un pequeño contingente de marines estadounidenses capturaron un ketch tripolitano y lo rebautizaron como USS Intrepid. Dirigidos por el teniente Stephen Decatur, fueron capaces de engañar a los guardias a bordo de Philadelphia y se acercaron a este a bordo del barco capturado. Los hombres de Decatur irrumpieron en el buque y diezmaron a los marineros de guardia tripolitanos. Para completar el audaz ataque, el grupo de Decatur prendió fuego al Philadelphia para así negar su uso al enemigo. La valentía de Decatur en la acción le hizo uno de los primeros héroes militares estadounidenses desde la Guerra de la Independencia.
Preble desató un ataque total sobre Trípoli el 14 de julio de 1804 en una serie de combates inconclusivos, incluido un valiente ataque que no tuvo éxito por el recovertido en brulote USS Intrepid capitaneado por el capitán Richard Somers. El Intrepid, repleto de explosivos, intentó entrar en el puerto de Trípoli y destruir la flota enemiga, pero fue destruido, tal vez por armas de fuego enemigas antes de alcanzar su objetivo, matando a Somers y su tripulación.
Las acciones contra el puerto de Trípoli siguieron demostrando ser indecisas hasta septiembre, cuando el comodoro Samuel Barron asumió el mando del Escuadrón Mediterráneo, y cuya flota centró su atención en el apoyo a William Eaton durante el ataque de Derna.
Varios de los primeros héroes navales de los Estados Unidos sirvieron en el bloqueo, entre ellos Stephen Decatur, William Bainbridge, Charles Stewart, Isaac Hull, David Porter, Reuben James y Edward Preble. Los en conjunto denominados "Chicos de Preble" desempeñarían posteriormente un importante papel en la Guerra Anglo-Estadounidense de 1812.

Guerra del Líbano de 1982

La Guerra del Líbano de 1982, denominada por Israel «Operación Paz para Galilea» y también a veces conocida como Primera Guerra del Líbano, fue un conflicto armado que dio inicio el 6 de junio de 1982 cuando las Fuerzas de Defensa de Israel invadieron el sur del Líbano con el objetivo de expulsar a la OLP de dicho país. El Gobierno de Israel ordenó la invasión como respuesta al intento de asesinato del embajador israelí en el Reino Unido, Shlomo Argov, por parte del grupo de Abu Nidal. Véase también la Operación Litani.
El conflicto entre el Líbano e Israel se remonta a los años 70 y ha dado lugar a numerosas y sangrientas incursiones militares israelíes contra grupos armados palestinos y Hezbolá.
En 1978, Israel ocupó parte del territorio libanés en la Operación Litani, asentándose en un franja situada al sur del río del mismo nombre. Más de 1.000 civiles murieron en la contienda. Ese mismo año, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó sendas resoluciones en las que instaba a Israel a abandonar los territorios ocupados y creaba una fuerza provisional internacional con el fin de confirmar esa retirada y garantizar el restablecimiento de la paz.
En junio de 1978, las fuerzas israelíes se retiraron del Líbano, exceptuando lo que Tel Aviv denominó "zona de seguridad". En esta región, los israelíes han contado con la ayuda de una milicia cristiana libanesa, el Ejército del Sur del Líbano (ESL), a la que proporcionan instrucción militar y ayuda económica.
Durante el verano de 1982, Israel puso en marcha nuevamente una gran ofensiva contra el país vecino. En esta ocasión se hizo con el control de Beirut, que fue sitiada y bombardeada durante dos meses, hasta que las fuerzas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) aceptaron salir de la ciudad. La operación militar recibió el nombre de 'Paz para Galilea'.
Durante la ocupación israelí de Beirut, se permitió la entrada de milicias cristiano-falangistas libanesas a la zona oeste de la ciudad, donde se encontraban dos campos de refugiados. El 16 de septiembre, dichas milicias entraron a los campos e iniciaron la ejecución de unos mil refugiados palestinos en la ciudad (véase Matanzas de Sabra y Chatila).
Las fuerzas israelíes ocuparon Beirut hasta julio de 1983, cuando se retiraron al río Awali, al norte de Sidón. Toda la zona comprendida entre este río y la frontera siguió ocupada hasta 1985, cuando retrocedieron nuevamente a la 'zona de seguridad'.
Las fuerzas de Tel Aviv fueron asediadas durante este periodo por multitud de grupos armados libaneses, entre los que destacan los surgidos de la comunidad chií, la más numerosa del sur del Líbano. Entre ellos ocupa un lugar preferente la organización Hezbollah, (Partido de Dios), fundada en 1982.
Las relaciones entre las distintas milicias libanesas se han caracterizado a menudo por la rivalidad, lo que ha provocado diversos enfrentamientos armados. La Liga Árabe puso fin a estos ataques con la firma del Acuerdo de Ta'if en 1989.
Por su parte, el Gobierno libanés decretó el desarme de todos los grupos armados del país, con excepción de Hizbulá, que desmanteló su estructura en Beirut, pero la mantuvo en el sur del Líbano para continuar su conflicto con Israel. Desde 1981, los combates en el sur del Líbano han involucrado a Hizbulá y a las fuerzas israelíes y del ESL. El 25 de julio de 1983, tras el asesinato de siete soldados israelíes, Tel Aviv puso en marcha la 'operación Rendición de Cuentas' (la 'Guerra de los Siete Días' desde la óptica panarábica), en la que el sur del país sufrió la mayor ofensiva militar. Los combates acabaron al llegar las partes contendientes, con la mediación de Estados Unidos, a un acuerdo por el que se estipulaba que los combatientes de Hizbulá no atacarían el norte de Israel y que los israelíes no atacarían a personas o blancos civiles en el Líbano.
Sin embargo, este acuerdo no acabó con los combates, trasladados a la 'zona de seguridad' y al norte de Israel.
El 11 de abril de 1996, tras los asesinatos de varios israelíes en la frontera norte del país, Israel emprendió la 'operación Uvas de la Ira', que se prolongó por espacio de 17 días y que supuso la reanudación de los ataques contra Hizbulá por primera vez desde 1982. Más de 300.000 libaneses y 30.000 israelíes se vieron obligados a huir de sus hogares para no perecer en la contienda. Las bajas civiles fueron, no obstante, cuantiosas.
Las hostilidades acabaron con un nuevo acuerdo, con disposiciones relativas a la protección de los civiles. Para supervisar su aplicación se creó un Grupo de Vigilancia formado por Estados Unidos, Francia, Siria, Líbano e Israel.
En mayo de 2000, y ante el rápido avance de Hizbulá, el Ejército israelí se retiró de los territorios ocupados en el sur del Líbano, más de seis semanas antes de lo acordado.
La tensión entre los dos países se recrudeció por la decisión de los libaneses de hacerse con parte del caudal del agua de uno de los afluentes del río Jordán. Israel calificó de "intolerable" la postura y amenazó con el uso de la fuerza para evitarlo.
Desde entonces, el clima de tensión y desencuentro ha sido constante en la zona. Tanto Israel como el Líbano contribuyen a alimentarlo con ocasionales escarceos en territorio enemigo y veladas amenazas contra la integridad del país contendiente.
La matanza de Sabra y Shatila ha sido reflejada por el director Ari Folman es su documental animado "Vals con Bashir" donde en primera persona explora sus recuerdos como soldado en aquella guerra.

batalla de la Colina de la Hamburguesa

La batalla de la Colina de la Hamburguesa es un episodio ocurrido dentro de la guerra de Vietnam. No fue la batalla más larga ni la más sangrienta; pero sí una de las más inútiles.
El 11 de mayo de 1969 el 3er batallón de la 101ª División Aerotransportada informó de la presencia de tropas enemigas en lo que entonces se denominaba simplemente colina 937, y el alto mando ordenó que dicha posición fuera tomada a cualquier precio.
Se atacó los días 12, 13 y 14; fueron tres sucesivos en los que las tropas estadounidenses sufrieron grandes pérdidas. Se solicitó apoyo aéreo y la Fuerza Aérea realizó un fuerte bombardeo con napalm y alto explosivo, pero los norvietnamitas se encontraban bien protegidos en refugios excavados un poco por debajo de la cima, de modo que resistieron la embestida. Con la incorporación de otros dos batallones estadounidenses y tropas survietnamitas se volvió a intentar la toma, pero nuevamente los norvietnamitas aguantaron el envite.
El día 19 se habían lanzado ya diez ataques. La defensa comenzaba a flaquear y la posición estaba perdida, pero un helicóptero artillado estadounidense equivocó las coordenadas y barrió casi por completo a la columna que trepaba entre los árboles y la maleza. La toma no se produjo.
El undécimo ataque, el día 20, culminó con la conquista de la colina. Sin embargo, unos días después se ordenó abandonar la posición y los estadounidenses se marcharon llevando los cuerpos de sus compañeros que pudieron encontrar.
Además de la dureza del combate y de la resistencia de las tropas norvietnamitas que defendían la posición, hubo que tener en cuenta la lluvia, los insectos y las altas temperaturas. Sin embargo, nada de esto indujo al oficial al mando, el teniente coronel Weldon Honeycutt, a dudar de su obligación de tomar la posición. Cuando la batalla terminó, sus hombres ofrecieron 10.000 dólares por su cabeza.
El número de víctimas estadounidenses fue de 86 (si bien sólo se pudieron recuperar 60 cadáveres) y 480 heridos. Fue este elevado número de bajas el que hizo que los soldados denominaran a la colina como Colina de la Hamburguesa, un chiste macabro en el que identificaban los cuerpos de sus compañeros muertos y heridos como picadillo para hamburguesa, y en referencia a una batalla de similares características durante la Guerra de Corea.
Cuando esta batalla se hizo conocida, el senador Edward Kennedy, en representación de miembros del Senado opuestos a la guerra, protestó alegando que "se continuaba enviando a los muchachos al matadero para capturar posiciones que carecen de relevancia para el desarrollo de la guerra"[cita requerida].Pentágono respondió asegurando que la colina 937 "tenía gran importancia estratégica en el control de la ruta de infiltración a través de Laos de las tropas de Hanoi" y que según informaciones de los servicios de inteligencia, "sería utilizada próximamente por los norvietnamitas para lanzar un ataque contra la ciudad de Hué". Sin embargo, una semana después de haber sido tomada, a las tropas estadounidenses se les ordenó abandonarla.ofensiva del Tet. Según esta nueva estrategia, se multiplicaba el número de ataques llevándolos a cabo con unidades de menor tamaño. Así, al reducirse el número de soldados, se daba la sensación de que la ofensiva estadounidense se había reducido (cuando en realidad el número de ataques se había triplicado). Por otra parte, el elevado número de bajas hacía parecer que se debían al aumento de ataques norvietnamitas.
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El combate de la Colina de la Hamburguesa entraba dentro de la estrategia elaborada tras el desastre de la